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Recalce de cimentación: cuándo hace falta y cómo se ejecuta

Señales que obligan a recalzar, técnicas de recalce con micropilotes y jet-grouting, y qué maquinaria entra en un edificio en uso.

Equipo TodaMaquinaria · · 4 min de lectura

Recalce de cimentación: cuándo hace falta y cómo se ejecuta

Un recalce de cimentación es una de las intervenciones más delicadas que existen: hay que reforzar lo que sostiene un edificio sin que el edificio se entere. Se hace con el inmueble ocupado, desde el propio sótano o desde la calle, y cualquier error se manifiesta en forma de grieta.

Esta guía explica cuándo hace falta recalzar, qué técnicas se usan en España y qué maquinaria puede trabajar en esas condiciones.

Cuándo hay que recalzar

El recalce no se decide por la grieta sino por su causa. Estas son las situaciones que lo provocan:

Asientos diferenciales. La cimentación se apoya sobre un terreno que cede de forma desigual. Aparecen grietas inclinadas en fachada, puertas que rozan y desplomes. Es la causa clásica.

Cambio de uso o recrecido. El edificio va a soportar más carga de la prevista —una planta más, un uso industrial, un archivo— y la cimentación existente no da.

Excavación colindante. Se va a vaciar un solar al lado y la cimentación vecina queda descalzada o dentro de la zona de influencia. Aquí el recalce es preventivo y se ejecuta antes de excavar.

Deterioro de la cimentación. Cimentaciones antiguas de mampostería o de hormigón degradado que han perdido capacidad.

Cambio en el nivel freático. Un descenso del nivel freático puede provocar asientos en suelos blandos, y una subida puede arrastrar finos.

Las técnicas que se usan

Recalce con micropilotes

Es la solución más extendida en España. Se perforan micropilotes junto a la cimentación existente —o a través de ella— hasta un estrato competente, y se transmite la carga con un encepado o con vigas que abrazan el muro o la zapata.

Sus ventajas son decisivas en este trabajo: la máquina es pequeña, trabaja con poca altura libre y la perforación se puede hacer con muy poca vibración. Es lo que permite operar dentro de un edificio en uso.

Jet-grouting

Se inyecta lechada a alta presión que rompe y mezcla el terreno in situ, formando columnas de suelo tratado bajo la cimentación. Mejora el terreno en lugar de traspasar la carga a otro estrato.

Funciona bien en suelos granulares y en arenas flojas. Exige control estricto de presiones y volúmenes: mal ejecutado puede levantar la estructura, que es un daño peor que el asiento original.

Ampliación o profundización por bataches

La técnica tradicional: se excava por debajo de la cimentación en tramos cortos y alternos —bataches— y se rellena con hormigón, ampliando la zapata o llevándola más abajo. No necesita maquinaria especial, pero es lenta y solo vale a poca profundidad y en terreno con algo de cohesión.

Micropilotes más anclajes

Cuando además del asiento hay empuje horizontal —muro de sótano, ladera— se combinan micropilotes con anclajes al terreno o bulones.

Comparación

TécnicaCuándo encajaLimitación principal
MicropilotesCasi cualquier caso; traspasa carga a estrato firmeNecesita acceso para la máquina
Jet-groutingSuelos granulares y arenas flojasControl de presiones; riesgo de levantar
BatachesPoca profundidad, terreno cohesivoLento; no vale en arena ni con agua
Micropilote + anclajeAsiento con empuje horizontalAutorización si el anclaje invade suelo ajeno

Qué maquinaria entra en un edificio

Esta es la parte que más condiciona el proyecto. La máquina tiene que caber, y los números son estrictos: anchura de paso, altura libre bajo forjado y capacidad portante del suelo por el que va a circular.

Para trabajo en sótano e interior se usan micropilotadoras compactas de la franja de 2,4 a 5,5 t, como la Comacchio GEO 205, la Comacchio GEO 305 o la Beretta T46. Son máquinas pensadas para pasar por huecos estrechos y trabajar con muy poca altura.

Dos detalles operativos que deciden:

  • Mástil corto. Perfora menos metros por maniobra y obliga a más empalmes de varilla, pero es lo único que cabe bajo un forjado a 2,2 m.
  • Grupo hidráulico separado. Deja el motor fuera del edificio y mete solo el carro. Es lo que hace viable trabajar en un sótano sin ventilación. No viene de serie: hay que pedirlo.

Cuando el trabajo se hace desde la calle o desde un patio con más espacio, se puede subir a máquinas de 6 a 9,5 t como la Comacchio GEO 405 o la Comacchio MC 6, que perforan más rápido.

Cómo se controla que sale bien

  • Instrumentación previa y durante. Testigos en grietas, nivelación topográfica y, en casos sensibles, control de movimientos en continuo.
  • Control de la perforación. Registro de profundidades, presiones e inyección de cada micropilote.
  • Ensayos de carga estática sobre micropilotes de prueba, que es lo que verifica que la capacidad proyectada existe de verdad.
  • Ritmo de trabajo. En bataches, respetar la secuencia de tramos alternos; saltársela para ir más rápido es la causa habitual de daños durante la propia obra.

En resumen

  • El recalce se decide por la causa del asiento, no por la grieta: primero diagnóstico, después proyecto.
  • El micropilote es la técnica dominante en España porque la máquina cabe donde hay que trabajar.
  • El jet-grouting mejora el terreno en vez de traspasar la carga, y exige control estricto de presiones.
  • La máquina se elige por anchura de paso y altura libre antes que por par de rotación.
  • Sin instrumentación y sin ensayos de carga no hay forma de saber si el recalce funciona.

Ampliamos la parte de máquina en cómo elegir una micropilotadora y la de técnicas en tipos de cimentaciones profundas. ¿Tienes un edificio con asientos? Pide presupuesto indicando provincia y tipo de acceso al tajo.

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