La grúa autocargante —la hidrogrúa, el «camión grúa»— es el brazo articulado montado detrás de la cabina o al final del chasis que permite a un camión cargarse y descargarse solo. Es, con diferencia, el equipo de elevación más extendido de la construcción española: reparto de material paletizado, montaje de prefabricados ligeros, colocación de casetas y contenedores, obra de instalaciones.
Su cifra fundamental no es la carga máxima sino el **momento de elevación**, en toneladas-metro (tm) o en kilonewton-metro (kNm). Una grúa «de 20 tm» puede levantar 20 toneladas a un metro del eje… o una tonelada a veinte metros. Es el mismo principio que en una [grúa móvil](/maquinaria/gruas-moviles): lo que limita es el momento, y el documento que manda es el diagrama de cargas.
Las otras cifras que hay que comparar son el **alcance hidráulico máximo** —cuánto extiende el brazo con sus prolongas hidráulicas—, el alcance con **plumín** o prolongas manuales, la **capacidad máxima** a radio mínimo, el **par de giro** y el **peso propio** de la grúa, que se resta de la carga útil del camión igual que ocurre con una cuba hormigonera.
Dos detalles técnicos marcan diferencias reales en obra: la **rotación continua** de 360° frente al giro limitado, y los sistemas electrónicos de control de estabilidad, que amplían el diagrama admisible en función de la apertura real de los estabilizadores en vez de aplicar el caso más desfavorable.
Y, como en toda elevación, el apoyo: el estabilizador necesita placas de reparto y terreno que aguante. La mayoría de los vuelcos de camión grúa empiezan por ahí.