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Grúa torre o autodesplegable: cuál necesita tu obra

Diferencia entre grúa torre montada y autodesplegable: altura, carga en punta, coste de montaje, cimentación y cuándo compensa cada una. Con modelos reales comparados.

Equipo TodaMaquinaria · · 9 min de lectura

Grúa torre o autodesplegable: cuál necesita tu obra

La decisión se toma casi siempre al revés de como debería: primero se mira el precio de alquiler mensual y luego se comprueba si la grúa llega. El orden correcto es el contrario, y el factor que más pesa no es el alquiler sino el coste de montaje y desmontaje.

La diferencia de fondo

Una grúa torre montada llega a la obra despiezada y se monta con grúa móvil, tramo a tramo. Una autodesplegable llega sobre su propio remolque, se coloca, se lastra y se despliega sola, normalmente por radiocontrol y en cuestión de horas.

Esa diferencia lo condiciona todo: coste, plazo, espacio necesario y hasta qué altura puede alcanzar.

Lo que da cada una

AutodesplegableTorre montada
Altura bajo ganchoHasta ~37 m40 m y mucho más arriostrada
Carga máxima4-8 t5-16 t y más
Carga en punta1-1,4 t1,15-3,3 t
MontajeHoras, sin grúa auxiliarDías, con grúa móvil
CimentaciónLastre de baseCimentación proyectada o lastre
TransporteUn remolqueVarios camiones

Ejemplos reales del catálogo:

  • Potain Hup 40-30: autodesplegable de 4 t, 40 m de alcance y 30 m bajo gancho, con hasta 16 configuraciones.
  • Potain Igo T 130: la mayor autodesplegable de Potain, 8 t, 50 m y 37,3 m bajo gancho.
  • Potain MCT 88: torre topless de 5 t, 52 m y 39,4 m bajo gancho autoestable.
  • Potain MDT 139: 6 t, 55 m y 56,3 m bajo gancho.

Se ve el solapamiento: una Igo T 130 hace casi el trabajo de una MCT 88. La frontera está en la altura y en la carga en punta.

Cuándo compensa una autodesplegable

Obras de plazo corto. Si la grúa va a estar tres meses, el montaje de una torre puede representar una parte muy alta del coste total. La autodesplegable se monta en horas y sin grúa auxiliar.

Vivienda unifamiliar y bloques pequeños. Con 30-37 metros bajo gancho se cubre hasta unas diez plantas.

Accesos difíciles. La Hup 40-30 mide 14 metros plegada y su pluma se despliega hacia arriba, lo que significa que no hace falta espacio lateral libre. En obra entre medianeras, eso es a menudo la diferencia entre poder montar la grúa o no.

Empresas que cambian de obra a menudo. Una autodesplegable con varias configuraciones —la Hup ofrece 16— sirve para obras distintas a lo largo del año sin cambiar de máquina.

Cuándo hace falta una torre montada

Altura. Por encima de unos 40 metros bajo gancho no hay alternativa. Y arriostrando al edificio, una torre supera con holgura los 50 o 90 metros: la Potain MDT 389 L16 llega a 95,7 metros.

Carga en punta. Aquí está la diferencia menos visible. Una autodesplegable da 1-1,4 toneladas en el extremo; una torre grande, 2,15 o 3,3. Si hay que colocar prefabricados o encofrados en el perímetro de la obra, eso decide.

Obras largas. Cuando la grúa va a estar un año, el coste de montaje se diluye y manda el alquiler mensual y la productividad.

Varias grúas. En obras con más de una grúa, el diseño topless —sin torreta ni tirantes sobre la pluma— permite que las plumas se crucen sin colisionar. Es prácticamente obligado y solo está disponible en torres montadas.

El dato que casi nadie compara: la cimentación

Una autodesplegable se apoya sobre lastre de base: bloques de hormigón sobre una superficie firme y nivelada. Se coloca y se retira.

Una torre montada necesita, según altura y modelo, cimentación proyectada específicamente: una zapata calculada para las cargas de la grúa y las de viento del emplazamiento. Eso es proyecto, hormigón, ferralla, tiempo de fraguado y, al final de la obra, demolición.

Ese coste no aparece en la tarifa de alquiler y a menudo se descubre tarde.

La opción intermedia: la pluma abatible

Las autodesplegables grandes, como la Igo T 130, ofrecen pluma abatible: inclinándola se gana altura de gancho a costa de reducir el radio.

Sirve para dos cosas muy concretas: trabajar junto a un edificio más alto y esquivar un obstáculo sin tener que cambiar de grúa. Es la forma de estirar una autodesplegable hasta situaciones que parecían exigir una torre.

Las preguntas que hay que responder antes

  1. ¿A qué altura hay que dejar la carga? Contando margen por encima del último forjado.
  2. ¿Qué es lo más pesado que hay que izar, y a qué radio? Ahí manda la carga en punta, no la máxima.
  3. ¿Cuánto tiempo va a estar la grúa? Para repartir el coste de montaje.
  4. ¿Hay espacio para el despliegue y para el lastre o la cimentación?
  5. ¿Va a haber otra grúa? Si sí, el topless deja de ser opcional.

Ver altura bajo gancho y carga en punta.

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