Hormigón proyectado: cuándo se usa y qué equipo hace falta
Vía seca y vía húmeda, sostenimiento de túnel y de taludes, y qué maquinaria interviene en la proyección de hormigón.
Equipo TodaMaquinaria · · 3 min de lectura

El hormigón proyectado resuelve un problema que el hormigón convencional no puede: revestir una superficie irregular, vertical o en techo, sin encofrado y sin esperar a que fragüe para poder seguir trabajando.
Esta guía explica los métodos, dónde se usa y qué equipos intervienen.
Para qué se usa
Sostenimiento de túnel. Es su aplicación más conocida. Se proyecta sobre el terreno recién excavado para estabilizarlo de inmediato, normalmente combinado con bulones y malla o con fibras.
Estabilización de taludes. Sobre laderas y desmontes, con malla y anclajes, para impedir desprendimientos.
Revestimiento de pantallas y muros. Para regularizar y proteger superficies de contención.
Refuerzo de estructuras. Añadir sección a elementos existentes sin encofrarlos.
Piscinas y estructuras de geometría curva, donde encofrar sería mucho más caro que proyectar.
Vía seca y vía húmeda
Es la decisión técnica central y cambia el equipo entero.
Vía seca
Se transporta la mezcla sin agua por la manguera con aire comprimido, y el agua se añade en la boquilla, justo antes de salir.
A favor: el equipo es más sencillo, las mangueras se limpian con facilidad y admite paradas largas sin que el material fragüe dentro. Permite distancias de transporte mayores.
En contra: genera mucho polvo y bastante rebote —material que no se adhiere y cae—, y la relación agua-cemento depende de la mano del gunitador, con la variabilidad que eso implica.
Vía húmeda
La mezcla llega ya amasada y el aire solo la proyecta en la boquilla.
A favor: mucho menos polvo, menos rebote, dosificación controlada y calidad más uniforme. Rendimientos por hora más altos.
En contra: el equipo es más complejo y hay que limpiarlo sin falta al terminar, porque el hormigón fragua dentro. Las paradas largas son un problema.
En obra moderna, la vía húmeda domina en túnel y en trabajos de volumen; la seca sigue siendo útil en trabajos pequeños, dispersos y con paradas.
Qué equipo hace falta
Bomba de proyección. Es el corazón del sistema. Los fabricantes de bombas de hormigón tienen líneas específicas de proyección; casas como Putzmeister y Schwing fabrican tanto autobombas de pluma como equipos de gunitado y de bombeo de mortero.
Compresor de aire. El aire es el que proyecta. El caudal y la presión necesarios dependen del método y de la distancia: en trabajos de obra basta con equipos de 7 bar como un Ingersoll Rand 7/51 o un Kaeser Mobilair M57, y en aplicaciones más exigentes se sube de escalón.
Suministro de hormigón. En vía húmeda, camión hormigonera alimentando la bomba: una cuba de 9 m³ como la Liebherr HTM 905 es el formato habitual. En obra aislada, una autohormigonera como la Fiori DB 460 fabrica el hormigón en el propio tajo.
Brazo proyector o manual. En túnel se usan robots de proyección montados sobre chasis, que alejan al operario del frente. En taludes y trabajos menores, boquilla manual desde plataforma o andamio.
Dosificación de aditivo acelerante. Es lo que permite que el material se sostenga en vertical y en techo. Se dosifica en la boquilla y su control es clave para la resistencia final.
Lo que decide la calidad
- Distancia y ángulo de boquilla. Perpendicular a la superficie y a la distancia correcta: fuera de ese rango, el rebote se dispara y la compactación cae.
- Espesor por pasada. Proyectar de más en una sola pasada hace que el material descuelgue.
- Superficie limpia. Sin material suelto ni agua corriendo.
- Experiencia del gunitador. En vía seca, más que en ninguna otra técnica de hormigón, el resultado depende de la mano.
- Control de resistencias con testigos extraídos, no solo con probetas.
Si el hormigón se bombea desde el exterior del tajo, entra además una autobomba: una Schwing S 24 X en trabajos de acceso cómodo y una Schwing S 36 X cuando hay que salvar distancia o altura.
En resumen
- El hormigón proyectado reviste superficies irregulares y verticales sin encofrado.
- Vía seca: equipo simple, tolera paradas, más polvo y más rebote.
- Vía húmeda: más calidad y rendimiento, pero hay que limpiar sin falta.
- El rebote es hormigón pagado que se tira: reducirlo es la principal palanca de coste.
- El acelerante en boquilla es lo que permite trabajar en vertical y en techo.
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