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Circulación directa

Esquema de perforación en el que el fluido baja por el interior de la sarta y sube por el anular arrastrando el detritus.

En circulación directa el lodo o el aire se bombea por el interior de la varilla, sale por la boca en el fondo y vuelve a superficie por el espacio anular entre la varilla y la pared del taladro, arrastrando el material arrancado.

Es el esquema por defecto en casi toda la perforación: sondeos geotécnicos, micropilotes, anclajes y perforación horizontal dirigida. La bomba trabaja con fluido limpio, que es mecánicamente lo más sencillo, y el equipo es más barato.

Su límite está en la velocidad de retorno. Como la sección del anular es grande comparada con la del interior de la varilla, el fluido sube despacio. En diámetros grandes esa velocidad puede no bastar para arrastrar detritus pesado, que sedimenta en el fondo y hay que volver a moler.

Ahí es donde entra la circulación inversa, que invierte el recorrido para ganar velocidad de ascenso justo donde hace falta.

Un efecto secundario de la circulación directa es que el fluido, al subir por el anular, presiona y recubre la pared del taladro. Eso ayuda a sostenerlo, pero en terrenos permeables también provoca pérdidas de fluido hacia la formación.

Lo tratamos con detalle en Lodos de perforación: para qué sirven y cuándo hacen falta.

Maquinaria relacionada

Máquinas que intervienen

ComacchioMicropilotadoras

Comacchio GEO 601

Perforadora de 8-9,5 t con hasta 100 kW y 65 kN de extracción, para campañas de sondeo profundo con testigo continuo y wireline.

Peso
8.000 – 9.500 kg
Potencia
86 – 100 kW
Norma de emisiones
Stage 3A a Stage V

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